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Derechos Humanos y otras tradiciones




¿Se pueden realmente considerar como universales, la teoría y la práctica de derechos humanos desarrolladas en Occidente desde hace tres siglos, tal como lo afirma la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948? A propósito de la teoría y la práctica de los derechos humanos en Occidente No parece que así sea porque en Occidente la teoría y la práctica se han visto siempre sobrepasadas por el pensamiento de los derechos humanos y porque, fuera de Occidente, éstas se enfrentan a enfoques radicalmente diferentes de las cuestiones que pretenden tratar. La Declaración de Independencia de 1776 no se refería exclusivamente ni a las mujeres, esclavos o indios. Lo mismo se puede decir de la de 1789 [...] La Declaración de 1789 trataba esencialmente de los derechos civiles y políticos: es decir, proteger a los ciudadanos contra los abusos del poder. Casi se puede decir lo mismo de la Declaración Universal de 1948 y, hoy en día, de las intervenciones de Amnesty International que, excepto bajo su aspecto ecológico, raramente apoyan reivindicaciones relativas a los derechos económicos y sociales. El derecho a comer, a vestirse, a tener una vivienda, tan importantes hoy en día en Europa, el derecho a la educación, la salud y el trabajo, todos indispensables para la realización de la personalidad, esperan aún ser realmente ejercidos, incluso simplemente reconocidos. El pensamiento de derechos humanos no ha logrado reflejarse completamente en institutiones adecuadas, incluso en Occidente. Se podría decir lo mismo sobre la organización de su protección. Esta organización encontró sus límites a mediados de siglo, cuando los derechos humanos fueron sistemáticamente negados por el Derecho y el Estado de una nación europea... Se tuvo que inventar Nüremberg y estamos todavía en búsqueda de mecanismos institucionales capaces de salvar a Europa y otros continentes de los genocidios y purificaciones étnicas que la Declaración de 1948 califica de actos de barbarie. Así, tal como la teoría, la práctica de derechos humanos en Occidente está en retraso con respecto al pensamiento de derechos humanos. Esta constatación se inscribe contra su universalidad. El derecho, lectura de la vida Si se trata de derecho, se trata de vida. En efecto, el derecho procede de una lectura de la vida. Toda sociedad trata de descifrar la vida universal que fluye en el cosmos. El resultado se llama ciencia, magia, astrología, tarot, adivinación, superstición, teología [...] Cuando después de haber identificado a las fuerzas de la vida y de la muerte, una sociedad lucha por las primeras y combate las segundas, ésto se llama derecho. Obviamente, hay que asegurar la existencia y la dignidad del hombre antes de apoyarlo en la construcción de su vida: es el objetivo de los derechos humanos. Pero aunque toda sociedad apoya las fuerzas de vida contra las fuerzas de muerte, cada una lo hace de manera diferente, es decir, teniendo en cuenta sus propias imágenes de la vida y sus propias estrategias de protección. Imágenes de la vida Todo es descifrable, la vida bajo todas sus formas: del cosmos a lo infinitamente pequeño, de lo invisible a lo visible, de las colectividades a los individuos, etc.Y de esta infinita realidad, cada sociedad sólo ve una imagen incompleta y parcial. Estas visiones son necesariamente incompletas. En Occidente, se ve más a los indivíduos que a las colectividades (por lo menos en su concepción oficial de la sociedad) y en Africa Negra, más a las colectividades (linajes, pueblos, étnias, naciones...) que a los indivíduos. Las declaraciones de derechos occidentales desconocen los derechos de los pueblos mientras que la Declaración Africana se refiere a éstos, como la de Alger. Sociedades diferentes tienen así visiones diferentes de los mecanismos de transmisión de la vida y estas concepciones constituyen la base de representaciones desiguales y diversas a las cuales cada sociedad está vinculada. Estas interpretaciones resultan ser opciones. El mundo es percibido, en función de las sociedades, como un conjunto de seres, energías, funciones o relaciones. Occidente relaciona el desarrollo con la extensión de la propiedad individual, exclusiva y perpétua. Otras sociedades vinculan el derecho sobre la tierra a la función cumplida: el que cultiva la tierra crea su derecho, que perderá si cesa de cultivar. Son elecciones. Occidente evalúa el desarrollo en función del crecimiento de la producción, otras sociedades en función de la vitalidad de los linajes y de los pueblos. Son opciones, pero cuando los especialistas occidentales y las instituciones onusianas imponen sus métodos de crecimiento de la producción, acaban con los linajes y los pueblos. Los Occidentales se creen más científicos y por lo tanto universales, los otros más morales. Protección de la vida Los mecanismos de protección a los cuales los pueblos tienden, se hallan fundamentalmente vinculados a su concepción de creación, concepción que se trasluce en sus mitos sobre el origen del mundo. Los pueblos que se refieren a Abraham: Judíos, Musulmanes, Cristianos, lo conciben como creado desde el exterior por un Dios que lo gobierna con sus leyes. Los Occidentales han reemplazado a Dios por el Estado, que crea y gobierna la sociedad con sus leyes. Unos y otros confían en un poder exterior: en Dios, los Judíos y los Musulmanes; en el Estado y su ley, los Occidentales. En las tradiciones judía y musulmana, el respeto a la ley de Dios garantiza la dignidad y la plenitud de los hombres. Asimismo, en Occidente, la ley del Estado desempeña la función principal en la garantía de los derechos humanos. Unos y otros preconizan la sumisión a la ley, igualdad ante la ley y uniformidad como principio de armonía social. En Africa Negra, el mundo no ha sido creado por una potencia exterior (...) No son ni la ley, la igualdad, la uniformidad las que dan vida a la sociedad, sino que es la diversidad de las funciones la que la convierten en una sociedad coherente y solidaria. No existe autoridad superior, en cada ocasión, se vive según el principio de la costumbre buscando entre sí lo que une. En Africa Negra, los hombres son más responsables de sí mismos que en las sociedades que se refieren a Abraham. Las sociedades budistas no imaginan la creación del mundo ni del exterior ni del interior. El mundo es eterno, múltiple, infinito. No obedece a leyes sino a sí mismo. El hombre, si quiere inscribirse en el movimiento de la vida cósmica, debe aprender a conformarse con su destino, más mediante la educación que por la obligación. Por eso, en Occidente es la función del Estado y de sus leyes, administraciones y tribunales de las escuelas, del derecho laboral y de la seguridad, el garantizar el respeto de los derechos humanos. Para Judíos y Musulmanes, la ley ya existe: es la de Dios, la vida no puede proceder de los hombres sino de Dios. En Africa Negra, la vida de todos está garantizada por la diversidad. La uniformidad de las declaraciones conduce a la muerte: y de hecho, el Estado importado parece más un depredador que un creador de vida. El espíritu de armonía de la costumbre y la solidaridad directa, a pesar de que los Occidentales lo llamen parasitismo, han permitido hasta ahora sobrevivir a las presiones mortales de la colonización y del nuevo orden económico mundial. Fuera de Occidente, la vida se descifra bajo puntos de vista radicalmente diferentes de los de Occidente y estas diferencias implican elecciones distintas de lo que conviene proteger. Los propios mecanismos de protección son además muy diferentes según las culturas. Para concluír, todos los pueblos tienden a proteger la vida, cualquiera que sea la concepción que se hagan de ésta (...) La creencia de que la concepción occidental de la vida corresponde a una realidad universal y permite imponer en el mundo entero las elecciones que proceden de esta realidad, llega a destruir sociedades enteras a las cuales se niega el derecho a sus propios derechos humanos. Por eso, sería bueno que los que quieran dar lecciones a los otros, dieran pruebas de humildad, ejemplo y respeto.


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Mots-cl�s Anthropologie juridique - Droits de l’homme - Dynamique culturelle - Transfert de droit - Universalisme -

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